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jueves, 16 de junio de 2011

71. La familia... y uno más...

A finales del año 2002, cuando la cadena preparaba su tradicional fiesta del clavel rojo de Nochevieja, que este año tendría más público por el boca a boca de quienes encontraron pareja el año anterior, y por la colaboración de un par de agencias matrimoniales de prestigio... Fue algo épico, una de esas celebraciones que no se olvidan fácilmente, sobre todo los equipos especiales de limpieza... Algunos invitados se quedaron dormidos dentro del jacuzzi del jardín, y otro más debajo del piano. Los equipos de seguridad no tuvieron que intervenir, y los beneficios, cuantiosos...

Como el año anterior, vinieron mi madre, mi hermana y Alfonso (su eterno novio), Julián y Natalia, Ayumi y Kenji, Borja y David con sus novias, y los padres de ambas... lo que era lógico teniendo en cuenta que Borja se casó unos meses antes, y David lo haría en mayo... Nos juntamos más de veinte personas, la comida nos la trajeron desde el Hotel Imperial de Benalmádena, y pudimos comprobar que era excelente, como siempre... Comimos demasiado, bebimos lo justo, hicimos bastante el ganso, bailamos (menuda lección de sevillanas que nos dieron mis suegros), y decidimos no salir del "búnker" hasta bien avanzada la primera tarde del 2003...

No se escuchaba ni un solo ruido en las tres casas, ni fuera, se trataba posiblemente de un momento mágico, y Yolanda y yo verbalizamos el mismo deseo, la misma idea, que habría afectado a nuestros corazones incluso sin la intervención de Agustina Golden... "¿Y si tenemos otro bebé?", me preguntó ella... Por mi mente los recuerdos de aquellos años, empezando por el trauma de los pañales, los llantos, dormir a saltos, los vecinos... pero también esa sensación de crear algo, una vida, la manera que Luis tenía de apretarme el dedo meñique con todas sus fuerzas, su primera palabra, "mapa", que ahora sería considerada como muy políticamente correcta, y cuando la "inventó", llamaba tanto la atención... Estábamos tumbados sobre la cama, de lado, ella con un camisoncito corto de color granate, y yo, con unos boxer rojos y una pajatira de pega, a juego... No hubo respuesta, me acerqué a ella, y empecé a besarla, a las dos de la tarde... No, aquella vez no nos quedamos embarazados, sobre todo porque se había tomado la píldora, pero comenzamos el año de la mejor manera posible...

Yo me había tomado un par de días de vacaciones, para estar juntos, y la mañana del dos de enero, después de dejar a Luis con David (ambos muy estresados jugando a la play), aprovechamos para recorrer, con mi querida Harley, aquellos lugares que habían marcado el principio de nuestra relación: la casa de sus padres, el cine, la pensión, nuestro pequeño piso alquilado, el piso de Benalmádena... En algunos sitios, como es lógico, no pudimos entrar... en otros, nos invitaron a tomar un café... y en el piso de Benalmádena, hicimos de nuevo el amor... A las ocho de la tarde recogimos a Luis, y David estaba muy mosqueado porque Luis había ganado en casi todas las partidas de "Super Mario"... Terminamos nuestra "jornada para el recuerdo" viendo una vez más "Estallido"...

Pasaron varias semanas, nosotros seguíamos con nuestra vida más o menos frenética, dejábamos a Luis en la guardería cercana al hotel de Benalmádena, y luego bajábamos a Málaga... Me gustaba, siempre me ha gustado sentir a Yolanda, su hermoso cuerpo pegado contra mi espalda, mientras nos deslizábamos entre el tráfico de primera hora de la mañana... La dejaba en el ayuntamiento, y tras un largo beso, yo regresaba al Hotel, a mis clases de Kendo, las lecciones de japonés (para las que no veía mucha utilidad en aquél momento), el diseño y propuesta de estategias corporativas con los demás departamentos, intensas y muy numerosas reuniones con organizadores de congresos, corporaciones... El mayor problema del Imperial Málaga era la falta de espacio para las reuniones, y que solo contábamos con las carpas externas en primavera y otoño... Y entonces, surgió la gran oportunidad: se produjo un incendio en unos salones de bodas, situados a dos manzanas del Imperial Málaga, y el dueño optó por venderlo al mejor postor, dentro de una subasta cerrada. Era un local inmenso, en la parte inferior de un edificio de oficinas, con plazas de garaje, y muchas posibilidades... Y enseguida recibí de Hiroshima la orden de investigar la situación real del edificio, sobre todo de la estructura... por lo que recurrí a los servicios de mi suegro. Pasamos unas tres horas recorriendo los salones, inspeccionando las columnas, aprovechando también los daños para raspar el hormigón de varias paredes en busca de aluminosis o de fallos estructurales. El diagnóstico fue positivo. Los arquitectos de la corporación hicieron sus propios cálculos y estudios, la operación fue aprobada por la central, y la operación se cerró por un precio sensiblemente inferior al de mercado, pero en condiciones muy ventajosas para el vendedor. Le ofrecieron a mi suegro hacerse cargo de las reformas, pero no aceptó, para evitar cualquier sospecha de favoritismo  por mi posición en el grupo.

Los mismos arquitectos japoneses, con sus equipos mixtos, terminan la reforma en vísperas de Semana Santa (el 20 de marzo)... y aprovechan para sanear y pintar  las escaleras de servicio al garaje, limpiar los suelos, y de paso, congraciarse con el resto de los ocupantes del edificio... Es cierto, hubo personas que se preguntaron por qué era necesario adquirir unos locales, cuando podría haberse construido una superficie permanente en los jardines del Imperial de Málaga... pero ya con las carpas se estaba vulnerando la legislación de urbanismo vigente... Los nuevos salones, por su cercanía, permitieron que la corporación "Satori Fujita" diera un nuevo paso adelante en los negocios, ofreciendo también sus facilidades en la organización de convenciones y eventos, pues la superficie útil era superior a los cinco mil metros...

Y, mientras la presión aumentaba de manera palpable por el número de proyectos en marcha y la envergadura de los mismos... el cuerpo deYolanda también empezaba a cambiar, de manera muy sutil al principio... En abril se produjo la segunda falta... por lo que, con un poco de suerte, nuestra niña, porque en eso estábamos de acuerdo los tres, nacería bajo el símbolo de Libra...

martes, 7 de junio de 2011

68. AMISTADES FRONTERIZAS...

Es cierto, siempre es algo que les pasa a los demás, que observas desde lejos, o desde más cerca, pero de lo que, de todas formas, no formas parte... Siempre comentas "Son mayores, pueden discernir el bien del mal, como dirían los curas, y mientras se mantengan en lo platónico, no pasa nada..." Señores, por favor, un poco de seriedad: el "famoso amor platónico" no es más que un amor físico, que no responde a los instintos ni a las reglas habituales... y que de momento no ha tenido la ocasión de satisfacerse... Un departamento de comunicación de un gran hotel, como el nuestro, engloba a personas de todo tipo, hombres, mujeres, gays, heteros, bisexuales, también implica la colaboración con los departamentos de marketing, publicidad, recursos humanos,  por lo que surjen algunas aventuras, y siempre que no haya problemas o disminuciones en el rendimiento, la dirección no se mete en ello...

Pero en el primer trimestre de 2001, tuvieron lugar dos pequeños escándalos en nuestra comunidad: el romance de Natalia Sánchez Álvarez (RRHH) con Cristiana Puerto Segura (Finanzas)... y el romance de Kenji Watanabe (el implacable y frío observador de la realidad) con la becaria Ayumi Mishima, (recién enviada por la central para hacerse cargo del nuevo proyecto de restaurante sushi del Hotel), y que por cierto me dio noticias de Ayako Wada: estaba esperando su primer hijo, aunque añoraba irse de tapeo y de finos con nosotros, por la Calle Larios... Lo de Natalia y Cristiana no sorprendió a nadie: las dos hermosas como recién escapadas del Olimpo, con esa clase de belleza natural que no necesita ningún aditivo o mejora artificial... Tuvieron que viajar a San Sebastián para impartir un seminario sobre las nuevas técnicas de motivación del personal, con otros dos compañeros que tratarían de la relación con el cliente de empresa y las instituciones... Las sesiones de trabajo comenzaron el viernes por la tarde, y se prolongaron hasta la mañana del domingo, y en conjunto fueron muy agradables en los salones del Hotel María Cristina, sobre todo porque los equipos eran pequeños al estar comenzando las actividades en el nuevo Hotel; y tenían la impresión de estar luchando por implantar algo nuevo, una metodología de trabajo recién traída desde Japón.

Desde la primera noche compartieron habitación, pero "no pasó nada", tal vez por el cansancio, se turnaron para darse una ducha de agua bien caliente, que tampoco tenían tiempo para un baño, puesto que era la hora de cenar, y luego, solo apetecía una copa de coñac, y mirar un poco la tele, tumbadas boca abajo en las camas... ¿Cómo imaginas la hermosura de una diosa, algo así como Laetitia Casta de joven, combinada con Estella Warren, y el toque sensual de la boca de Claudia Schiffer? Bien, pues si no lo imaginas, tendrás que buscar esas fotos: Natalia y Cristiana eran posiblemente las dos mujeres más hermosas del Hotel Imperial... Y se observaban de reojo, tumbadas sobre las colchas, con sus camisones de raso y lencería... era la primera vez que compartían habitación, por supuesto, y que estaban tanto tiempo juntas sin nada que hacer, al margen de ver la televisión... y hablar, de sentimientos... Natalia, con su impresionante metro ochenta y su larguísima melena negra, estaba más acostumbrada que Cristiana a llamar la atención, y ya había tenido un par de experiencias lésbicas previamente. Cristiana, de melena rubia hasta la mitad de la espalda, quizás un poco más rellenita, de piel muy blanca, pero de todas formas, muy hermosa... casi un sueño húmedo de cualquier adolescente... masculino...

Algo me contaron, un par de meses después, cuando no les importaba el qué dirán, y una de sus canciones fetiche era "Mujer contra mujer"... Es cierto, teniendo en cuenta lo hermosas y deseables que eran las dos, no podía evitar el típico comentario machista, "qué desperdicio", pero no era cosa mía el juzgarlas, siempre y cuando no incomodase al resto del equipo: por eso, les recomendé que se abstuvieran de cierto tipo de gestos demasiado íntimos en público, como abrazarse o besarse durante el tiempo de trabajo, aunque no puse ningún inconveniente a las caricias, o quizás un ligero beso... Por aquél entonces, me refiero al año 2001, todavía eran muy numerosos cierto tipo de "machos heterosexuales" que disfrutaban humillando a los demás; pero la decisión de la empresa era primar el trabajo sobre las orientaciones personales; por lo que la Dirección despidió a dos becarios de finanzas por sus comentarios sexistas y discriminatorios... Cuando escribo estas líneas, todavía siguen juntas, y tienen la típica parejita, gestada mediante donante anónimo, que están creciendo rodeados de amor... Yolanda y yo fuimos a la boda, en 2003...

Lo de Kenji Watanabe me sorprendió muchísimo, sobre todo porque él tenía cuarenta años, y ella, veintiséis cuando se conocieron. Ayumi Mishima había nacido en una buena familia de Kyoto, la menor de cuatro hermanos, pero ya desde pequeña decidió decantarse por el mundo de la restauración: por eso asistió a la mejor escuela primero de su ciudad, y luego de Japón, para aprender las mejores técnicas de preparación del sushi y del sashimi. Por su maestría, la contrataron para el Hotel Imperial de Málaga. Todo en ella era espectacular; su cutis perfecto y delicado, con una pizca de polvo de arroz; su agilidad y destreza en el manejo de los cuchillos; su ropa, cuidadísima; su fulgurante rapidez a la hora de preparar los platos... Incluso en sus dos disciplinas era posible innovar, aunque por principio se negaba a utilizar tácticas que generasen un mayor sufrimiento en los peces. Ayumi formaba parte de un equipo de cocineros de prestigio, libraba tres días a la semana, y se ofrecía a los clientes la posibilidad de cenas privadas en las mini-suites.

Fue durante una de aquellas cenas, cuando se conocieron. Kenji estaba agasajando a dos inversores italianos, que deseaban instalar un restaurante italiano de prestigio en una de las zonas disponibles del Hotel de Benalmádena, y después de recorrer las instalaciones, eligieron cenar allí, a ser posible, el famoso sushi... Con un taxi, su ayudante y los peces vivos que utilizarían aquella noche, además del pequeño carrito con los aditivos y complementos que pudieran necesitar, no tardaron ni media hora en presentarse en la mini-suite de los señores Ferrani y Crampone... Bajo la luz brillante, los movimientos de las hojas eran mucho más brillantes e hipnóticas, y de ellas salieron más de veinte platos principales y de acompañamiento. Los clientes quedaron super satisfechos, y también el señor Watanabe... Desde entonces, del "Da Nicola´s" es uno de los restaurantes mejor considerados en la costa...y viene gente desde Málaga hasta Marbella, para disfrutar de un restaurante que auna lo más nuevo y lo más tradicional... Y junto a él, se inauguró en 2003 un nuevo "Sushi Dojo", con el chef Wasazi Hironue. El mismo movimiento se produjo, hasta 2006, en todos los hoteles del grupo: ofrecer en ellos restaurantes temáticos variados, al margen de los ofrecidos por las cocinas de excelente calidad.... Y los fines de semana, se ofrecían a pecios más populares en los comedores del Hotel, los mismos productos que en los restaurantes temáticos...

Pero volviendo a lo que nos interesa, la relación entre Kenji Watanabe y Ayumi Mishima, no me enteré de nada hasta febrero de 2003, cuando me pidió que intercediera ante ella, para garantizarle que era una persona honrada, digna de confianza y con una sólida reputación... y ella me solicitó que hiciera lo mismo: ambos tenían familia en Japón, pero este tipo de gestiones era mejor que las efectuara un amigo. Unos días después, celebramos una pequeña ceremonia del té (para la que me había estado preparando mucho tiempo), y el siguiente paso, fue la boda propiamente dicha, que se celebró en un pequeño santuario shintoísta, el cuatro de abril del mismo año.

 A diferencia de la mayoría de las ceremonias occidentales, la ceremonia de boda japonesa es estrictamente para la familia y algunos cuantos amigos…. Esta ceremonia está llena de símbolos interesantes, como la especie de gorro que luce la novia y que vaya pintada de blanco para simbolizar su pureza y virginidad. Generalmente, la novia viste un kimono blanco, pero puede utilizar también distintos colores, a diferencia del novio, quien utiliza siempre un kimono negro. Según la religión japonesa, Shinto (sintoísmo), las ceremonias empiezan con un ritual de purificación, o shubatsu. Luego, el sacerdote u oficiante de la ceremonia recita una plegaria en japonés y se procede a lo que se conoce como sansankudo: los novios intercambian tres copas de sake para luego intercambiar los anillos.

Para finalizar, el novio debe leer sus votos en voz alta y la novia solamente añadirá su nombre para luego dar paso al brindis (con sake otra vez) entre las familias de ambos contrayentes.  Aunque esta ceremonia es bastante solemne, las celebraciones y banquetes que le siguen nos resultarían más familiares, ya que son generalmente una gran fiesta entre ambas familias y amigos, en las que es usual que la novia se cambie a un vestido de novia más occidental y hasta canten karaoke…. En este caso, ni el padre de Kenji ni los padres de Ayumi pudieron asistir, aunque presenciaron la ceremonia por teleconferencia... Y el viaje de bodas, como no, sería a Japón... 

viernes, 3 de junio de 2011

65. EL NACIMIENTO DE UN HOTEL...

La distancia y el tiempo a recorrer cada día no eran en verdad un gran problema: con el "Smart" me metía en cualquier parte, en poco más de media hora llegaba de casa al hotel, donde Agustina Golden seguía haciendo un gran trabajo con los niños "especiales" y con los "normales", incluyendo a Luis, quien a sus dos años y pico parecía estar más espabilado que los demás... aunque eso seguramente lo había heredado de Yolanda... Cuando hacía buen tiempo, y lo llevaba en la moto con el arnés, disfrutaba de la velocidad... La guardería cerraba a las ocho de la tarde, y era el segundo turno de cuidadoras quien se encargaba de cerrar y recogerlo todo. Casi siempre, a las ocho y cuarto recogía a Luis, y volvíamos a casa... Otras veces, si tenía que permanecer en el Hotel por un evento, era Catalina o Yolanda quien efectuaba la recogida.

En muchas ocasiones, la logística era un problema, porque en un "Smart", el cochecito de Yolanda, no cabía mucha gente, y menos si tenías que colocar los múltiples trastos de un bebé. Todavía conservaba mi forito azul, más conocido como "Brujita", que le había regalado a Borja y a David, y por supuesto, estaba mi "Harley". Casi siempre, metía los trastos más indispensables en las alforjas, y el peque iba sujeto contra mi pecho... También era posible coger el autobús, pero la zona no estaba completamente urbanizada. Y si teníamos que viajar por carretera los tres, por ejemplo, en vacaciones, a través de las agencias de alquileres que colaboraban con el hotel, conseguíamos buenos precios... Bueno, mejor dicho, conseguiríamos, pues de momento no íbamos a muchos sitios fuera de Málaga y alrededores... y tampoco disponíamos de mucho tiempo libre...

Las clases con Watanabe estaban dando buenos resultados: había mejorado mucho en agilidad gracias al kendo; del bonsai aprendía minuciosidad y paciencia; y con la inmersión en la cultura japonesa a través de las películas, la lectura de textos clásicos, como los de Sun Tzu y Hagakure (ambos en  versión original y traducida) y, por supuesto, el sushi y el sake... Más de una noche, soñaba en japonés, incluso le respondía en aquél idioma a Yolanda... y quizás se me pegase algo de su pragmatismo... Las obras en el solar de Benalmádena progresaban de manera satisfactoria, los escombros y maderas de la vieja casa se habían retirado del terreno, y en un par de semanas podrían comenzar a trazar los cimientos del edificio, una mole de seis plantas, incluyendo el sótano, donde estaban las saunas, el gimnasio, los circuitos termales... El típico edificio funcional, de estilo andaluz, paredes encaladas, porque el proyecto inicial, de cristal y acero, había sido rechazado por la comisión de urbanismo. La planta baja estaría dedicada a los comedores, auditorio y salas de reuniones; de la primera a la cuarta, estarían las habitaciones ordinarias; y en la quinta y la sexta, las junior suites.

La capilla, en la esquina norte de la planta baja, había sido excavada en su totalidad, y los arqueólogos y estudiantes estaban planeando la reconstrucción de la misma, como un aliciente más del hotel, incorporándola a un pequeño jardín ornamental; el resto de los muros localizados y protegidos hasta alcanzar las losas de piedra del suelo de la antigua iglesia, donde se encontraron varios enterramientos, que fueron debidamente estudiados por los arqueólogos, y preservados bajo gruesas láminas de vidrio, con una altura suficiente para permitir visitas guiadas... El mayor inconveniente fue que el espacio disponible en el futuro sótano se redujo a la mitad, y el circuito termal, la sauna y el gimnasio fueron subidos a la sexta planta, lo que sin duda alguna mejoró las vistas...

A pesar de los sucesivos problemas, incluyendo el acristalamiento de las dos terceras partes del suelo y el refuerzo de las estructuras e instalaciones de la sexta planta, se cumplieron los plazos previstos: se puso a trabajar a casi doscientas personas, en todos los turnos, las veinticuatro horas del día, tal y como se hace en Japón. Algo parecido a "Esta casa era una ruina" (versión americana), pero construyendo un hotel, que es algo mucho más interesante... El truco, por supuesto, era la organización y la sincronización, considerar los tiempos de fraguado de los distintos tipos de cemento, los materiales prefabricados que se traían para las paredes exteriores y el perfecto engarce de cada pieza... El trece de octubre estaba terminada la obra externa del Hotel, así como todos los tabiques portantes, los sistemas de ascensores, las escaleras y los balcones. Como aislante y material para los tabiques se utilizaría un nuevo tipo de resina, que aislaba el doble del "pladur" tradicional, y las paredes de los baños venían en bloque, se atornillaban directamente sobre los soportes, y estaban previstos también los anclajes para los sanitarios, lo que facilitaba muchísimo el montaje. El "truco" consistía en elaborar cada pieza en moldes, de dentro afuera, empezando por las tuberías de la calefacción y del agua caliente, dentro de una base acrílica, sobre la que se colocaban los grandes bloques de azulejos... o al menos, así me lo contaron... También se instaló un sistema de depuración y reciclaje del agua (la de lavabos, duchas, jacuzzis y bañeras se utilizaba para los retretes, y para el riego de las plantas ornamentales), y la azotea estaba cubierta de placas solares... Cinco meses y medio, para un hotel de seis plantas, y cuatrocientas cincuenta habitaciones, completamente terminado...

Y el treinta y uno de diciembre, la Corporación invitó a gran parte de sus empleados y sus familiares a una comida espectacular en el nuevo Hotel Imperial Benalmádena... además de una visita guiada... Por supuesto, yo albergaba muchas esperanza de poder trabajar en dicho Hotel, que estaba muy cerca de nuestra casa, y también de una guardería... Pero, sobre todo, esperaba que consiguiera arreglar las cosas con Yolanda, aquél era mi único deseo para el año nuevo...

No sé, quizás fuera un problema de inercia, los dos nos sentíamos plenamente realizados con nuestros trabajos; los dos éramos (y seguimos siendo) profesionales muy competentes; y compartíamos "hobbys", como la lectura, hacer puzzles, pasear... Y, por supuesto, intentábamos pasar el mayor tiempo posible con Luis... Pero de lunes a viernes era cada vez más complicado comer juntos, y cenábamos cualquier cosa, viendo la tele, o mimando al niño... La segunda quincena de agosto nos la tomamos de vacaciones, pero de verdad, apagando o derivando los móviles, desconectando el correo... Casi no nos movimos de casa, lo justo para hacer la compra, ir a la playa, descansar... Pero luego, en septiembre, regresamos a la locura...  y al aislamiento... No eran celos, ni infidelidad, ni rehacer nuestra vida por separado... Nos estábamos perdiendo, y yo no podía soportarlo... Si me quedaba sin Yolanda, muchas cosas dejarían de tener sentido...

Por eso, un par de tardes a la semana, me quedaba un rato hablando con Agustina Golden, contando historias a "los niños perdidos" y a nuestro Luis, que parecía mayor a los tres años, y casi siempre estaba rodeado por dos o más espíritus, aunque no tenía ningún miedo de ellos... Y fue Agustina quien me aconsejó que tuviéramos otro hijo...

Lo que yo no sabía es que a ella le había dado el mismo consejo...

jueves, 2 de junio de 2011

64. INTERLUDIO

Necesitaba tiempo libre, para estar con mi mujer, con mi hijo, a quien ni siquiera podía ver despierto muchas noches, porque surgía algún problema: dentro del hotel,  a pesar de la limpieza efectuada en las antiguas cocinas por uno de los más afamados exorcistas, seguían pasando "cosas raras" al anochecer... y todos sabemos lo supersticiosos que son los pinches y lo marmitones, ¿verdad?... y, aunque suene a chascarrillo, en la habitación número 13 también pasaban cosas extrañas; y fuera del hotel, el mayor inconveniente lo representaban ciertos proveedores, que llevaban muchos años con nosotros, pero que nos daban problemas, bien por la escasa calidad del producto suministrado (tuvimos que rechazar dos palés de jabones de manos que olían a vómito... y dos partidas de papel higiénico, que parecían lija)... o por incumplimiento de los plazos de entrega...

Por lo visto, nadie se había dado cuenta de hasta qué punto las cosas se tenían que hacer "a la japonesa", es decir, con disciplina, trabajo duro y responsabilidad... Y eso se aplicaba a todos los aspectos en el Hotel Imperial... Hubo despidos, era algo inevitable: dos o tres camareras que se encargaban de la limpieza de ciertas habitaciones, donde desaparecían pequeños objetos de los clientes; uno de los encargados de mantenimiento, que pasaba más tiempo dormido y borracho en su cuartucho del sótano que en su puesto de trabajo; los dos mozos, que insistían demasiado en recibir propinas; un pinche de cocina y un cocinero, por la absoluta falta de higiene al manipular y cocinar los alimentos; y mi sustituto en la recepción, por organizar juergas en tablaos flamencos y bodegas por el doble del precio establecido, a cambio de jugosas comisiones.

La plana mayor del Hotel estaba de acuerdo en estas sanciones y despidos, desde el Director General, pasando por el de Marketing, y terminando con Recursos Humanos... y por mí mismo. Los cuatro debíamos actuar por mayoría, y eso garantizaba más ecuanimidad en las decisiones. También se implementó un sistema de ascensos por capacidades, para cubrir las vacantes y los puestos de nueva creación con personal "de la casa". Por ejemplo, se nombró una limpiadora-encargada de planta, lo que facilitaba un mayor control de los suministros, la calidad y la abundancia de los materiales, agilizando la gestión del stock. Para evitar desapariciones de material, se habilitaron un almacén en la zona de la buhardilla, y otro en el sótano.

Y fue un golpe de suerte el darnos cuenta del tremendo potencial de uno de los nuevos mozos, un chaval de veintidós años, que necesitaba un trabajo cualquiera para ayudar en su casa, pero que no había mencionado sus conocimientos de idiomas (francés, español, italiano y alemán) al efectuar su solicitud. Se le ofreció realizar un curso (pagado por la empresa) de recepcionista de Hotel, compaginándolo con un aprendizaje directo por las mañanas, y los módulos a distancia (telemáticos). También descubrimos que uno de los "plongeurs" era un chef maravilloso en comida vietnamita y thailandesa, al venir su novia de Tailandia, y que tenía nociones de cocina india, lo que nos permitía ampliar nuestra carta.

En cuanto a la organización de eventos y banquetes, lo más eficaz era externalizar los servicios, sobre todo en cuanto a mobiliario: no teníamos ni tiempo ni espacio para almacenar mesas para doscientos comensales, ni tampoco platos, cubiertos y demás accesorios, pero sí era posible, con cuarenta y ocho horas de antelación, el alquilarselo a una empresa de cátering,a cambio de publicidad, recomendaciones positivas, y unas tarifas asequibles. Los camareros, sobre todo cuando se utilizaban las carpas exteriores en primavera, verano y otoño, se contrataban con otras empresas. Para la seguridad diaria estaban contratados tres vigilantes fijos en turnos de ocho horas, a través de Prosegur; y para los grandes actos (por ejemplo, los finales de campaña), se gestionaba un refuerzo...

El Hotel Imperial se estaba convirtiendo, gracias al esfuerzo combinado de los cuatro directivos y de todo el personal, en una referencia para el "turismo de negocios" en Málaga, y con las nuevas instalaciones de Benalmadena, donde se iba a comenzar en breve la construcción de un nuevo Hotel de cinco estrellas, en primera línea de playa, y con todas las especificaciones de la corporación. El solar era perfecto, más de tres mil metros de extensión,  se trataba de una antigua propiedad de un indiano de principios del siglo XX y fabricada en madera al estilo nórdico, que murió sin herederos, y de la cual permanecían en pie solamente una vieja capilla de piedra tallada, con un puñado de árboles en lo que antaño fuera un enorme y cuidado jardín. La casa había ardido hasta los cimientos hace cinco años.

Lo que en principio sería un mero trámite con el Ayuntamiento, en quien había recaído la gestión del patrimonio, se convirtió en pesadilla al presentrarse un segundo y un tercer postor, con lo que el precio de venta final abonado por la corporación se duplicó. Y por si esto no bastase, la comisión de Patrimonio ordenó que se adjudicase la máxima categoría de protección arquitectónica a los restos de la capilla, aconsejando en todo caso su restauración por su "excepcional valor, perteneciendo a los restos de una iglesia parcialmente derruida del siglo IX... por lo que se consideraban bien de interés cultural". Esto implicaba, por supuesto, construir el hotel sin derribar la capilla, excavar los cimientos de la vieja iglesia, y conservarlos adecuadamente... Esto representaría sin duda alguna un retraso para todas las obras, pero el trece de julio, viernes para más señas, cien estudiantes de tercer curso de Arqueología de la Facultad de Málaga comenzaban las labores de cuadriculación en la zona de la vieja iglesia, mientras un equipo de obreros efectuaba el desescombro en los cimientos y paredes de la casa, y dos prestigiosos arquitectos de la fundación Nakatomi actualizaban el plano del futuro hotel.

Toda esta actividad complementaria no impedía que Watanabe y yo continuásemos con nuestras lecciones de kendo, de japonés, de cultura general, además de implementar y exportar técnicas de comunicación y de marketing de guerra, orientado hacia los objetivos del grupo... No me podía quejar, es cierto, pero tanta actividad estaba ocasionándome serios problemas en mi vida matrimonial... Yolanda también estaba agotada, con sus dos trabajos, además de cuidar a Luis, y siempre sin sobrecargar a sus padres... que entre otras cosas, ya tenían su gran dosis de trabajo... Pero aquellas noches, de cenar tarde y poco, casi siempre cosas que preparábamos y congelábamos el fin de semana, y grandes cantidades de comida preparada... Ya ni podía recordar, tras el fin de semana en enero que pasamos en el balneario, no habíamos vuelto a estar solos y tranquilos. Sí, es cierto, había besos, y abrazos, y mimos, pero casi todo el tiempo estábamos demasiado cansados para hacer nada en la cama, al margen de dormir... Discutíamos... eso era lo peor: los dos nos echábamos la culpa mutuamente de poner nuestra carrera profesional por delante de la vida familiar... y lo peor de todo era que los dos teníamos razón... Se imponía un cambio de rumbo... en nuestras vidas...

jueves, 26 de mayo de 2011

55. SECRETOS Y MISTERIOS DE UN HOTEL.

El resto del año 2000 pasó como en un sueño, con algún que otro susto, como el descubrimiento de unas fosas comunes de la época en que el Palacio se convirtió en Hospital, con el trauma de la Guerra Civil, y la intervención de varios especialistas en la Memoria Histórica: los estudios permitieron demostrar que ninguno de los cadáveres presentaba impactos de bala, y muchos de ellos eran de madres fallecidas por una fiebre puerperal, y otro alto porcentaje, por complicaciones de la tisis... Todas las gestiones se llevaron a cabo con la mayor discreción, y se optó por trasladarlos al Cementerio San Gabriel, erigiendo un obelisco conmemorativo a los olvidados... Una delegación del Hotel Imperial se encargó de inaugurar el Monumento, acompañados por dos antiguos asilados.

Pero aquella no iba a ser la única sorpresa que nos llevásemos con las obras... Desde hace varios meses, se escuchaba, pero solamente de madrugada, el ruido de un piano, bastante desafinado, procedente en apariencia del actual Salón Principal de Conferencias (el Secundario y el Terciario se montaban en dos zonas del jardín, casi siempre para comidas)... El mayor problema era que el sonido provenía de un lugar muy concreto: la parte inferior de las gradas del antiguo salón de baile, que no se había tocado en 1985 ni con las otras reformas. Los arquitectos aconsejaron abrir el suelo, dañándolo lo menos posible, por lo que se efectuó el desmontaje pieza a pieza... Al segundo día de trabajo, fue necesario interrumpir los trabajos: de las sombras estaba surgiendo un piano de media cola "Blüthner" frabricado en Dresde en torno al 1900, que había sido sepultado allí con cierta cantidad de partituras... y el ruido lo provocaba una familia de ratones, que se habían establecido allí recientemente... El piano fue subido de nuevo a un rincón del escenario, restaurado primorosamente, afinado, y convertido convertido en otro más de los elementos curiosos del hotel... Existían mil teorías sobre los motivos para tal enterramiento, pero se especula que fuera de tipo sentimental, al morir una de las hermanas... pero no existen pruebas al respecto...

Lo que más inquietud generaba en el personal de cocina era la presencia de una monja, con su hábito blanco, que siempre anunciaba cuándo iba a producirse alguna desgracia relacionada con el agua o el aceite, apareciendo de repente, y diciendo "¡Huy, cuidado!" ... lo que a veces provocaba m´s miedo que el accidente que lograba, es cierto, prevenir... Al cabo de un tiempo, optaron por llamarla "Sor Cuidado" o "Sor Huy"... No molestaba, en verdad, para nada... pero se intentó tomar medidas en el asunto, pues los fantasmas asustan. Tras un par de meses, se comprobó que desaparecía siempre en el mismo lugar, en una parte de la vieja despensa de la cocina, bajo una losa especialmente grande... que sonaba a hueco... ¿Blanco y en botella? Pues eso, piña colada... Con mucho cuidado, pero sin la misma necesidad de preservar el suelo que en Salón, se retiró la losa, apareciendo debajo un oscuro y estrecho pasadizo que llevaba a una vieja cripta, construida con gruesos ladrillos de la zona, y en la que reposaban una veintena de hermanas... salvo una de ellas, quien había sido sacada de su nicho por una corriente de agua, que estrelló el ataúd contra el suelo... Las labores de conservación y estabilización se limitaron a catalogar y documentar los objetos encontrados, entre otros un viejo cartapacio con la historia de la Congregación, que fue cedido al Museo Diocesano de Arte Sacro de Málaga, así como otros documentos sobre los tiempos como hospital, y diversos crucifijos y adornos de distinto valor. También fue restaurado el ataúd original, y el Deán de la Catedral se encargó de bendecir de nuevo el lugar... Unos albañiles lo sellaron posteriormente a conciencia, garantizando el reposo de todas las hermanas... Aquella fue la última aparición de "Sor Huy" en la despensa y las cocinas...

Por supuesto, algunas de las historias más tristes de las que se vivieron en el Hotel, sucedieron en la guardería... y nadie se enteró de ellas... Salvo Agustina Golden García, y yo mismo... Desde aquella encuesta de satisfacción del cliente, en la que hablaban de "las almas en tránsito que necesitaban ayuda", había intentado enterarme de lo que sucedía, y sobre todo, de en qué parte del Hotel pasaba algo tan extraño... Hasta que una tarde el mes de septiembre, superada la Feria que aquél año se saldó con un auténtico éxito de público y un lleno absoluto para nosotros, me dejé caer por la guardería... Y allí estaba Agustina, con uno de sus amplísimos pantalones de peto manchados de pintura y una blusa roja, hablando con los niños... Salvo que estaba un solo niño, mi hijo, y ella hablaba como si hubiera más de uno...

"Julián (decía), deja en su lugar los globos, que ya lo tenemos todo recogido, para irnos a casa... María, no puedes jugar con la muñeca de trapo, ya la has tenido todo el día... Luis, sí, es tu papá el que está en la puerta... Si quieres pasar, Ismael, tienes que descalzarte..."

Y yo, por supuesto, le hice caso... Es más, en aquél momento, era demasiada mi curiosidad por ella, por una mujer que había contratado en Madrid, robándosela al Hospital Clínico, y que me había sido recomendada como "una de las mejores de España en su campo", sin querer o poder especificarme de qué campo se trataba...

"¿Te apetece un té bien caliente? Seguro que te vendrá bien, y así hablamos..." En una de las esquinas de la inmensa habitación reservada al juego, pero separada de la zona de sueños, tenía una vieja tetera inglesa, que no tardó nada en comenzar a silbar... Y así, mantuvimos una de las conversaciones a la vez más desoladoras pero más interesantes de toda mi vida...

"¿Has oído hablar de los pastores de  almas?", me preguntó... e interpretando mi silencio como una negativa, me preguntó:"¿Ves la serie "Entre Fantasmas?" A mí me daba un poco de vergüenza confesarle que lo hacía solamente porque la actriz que interpreta a Melinda Gordon me excita, pero al final, no tuve más remedio que reconocerlo...

"Bien, es un comienzo, porque antes de que salgas de de esta habitación, igual cambian varios de tus conceptos de la realidad... Lo más importante, quédate con estos conceptos: lo que cuentan en la serie está basado en hechos reales; realmente hay pastores de almas; y el fin de las almas es "pasar al otro lado", pero ese "otro lado" puede ser el cielo, el infierno o el purgatorio. Siempre que sucede un accidente donde muere mucha gente, como en Fukushima, acuden los pastores de almas, desde todo el mundo para ayudar... eso sin contar con toda la energía que se manda desde todo el mundo, a través de la oración...¿Me sigues hasta aquí?"

"Sí, eso creo...", le dije...

"Bien, estamos hablando de almas adultas, que son conscientes de las diferencias entre la vida y la muerte, del cambio de estado que han vivido, como poco, niños de once años... Ellos no tienen problemas en pasar, aunque tarden más o menos tiempo en asumirlo... Para los niños entre cero y tres años, no suele haber salvación: su energía se dispersa, igual que sus recuerdos, todo su ser, y su única posibilidad es volver a nacer, tras disgregarse por completo...¿Lo entiendes bien?"

"Entonces, si mi hijo muriese hoy, volvería a la fuente de toda vida, pero perdería sus recuerdos, sus aspiraciones, todo?¿Y, sin embargo, si tuviera entre tres y once, iría a otro lugar distinto?", le dije...

"En efecto... Las franjas de edad pueden diferir un poco, es el desarrollo del alma el que condiciona el presente de un niño fantasma, y a partir del momento en que adquiere conciencia de sí mismo como entidad espiritual, puede decidir si cruzar al otro lado, o no hacerlo... Hay un gran porcentaje que no son capaces de decidirse, que prefieren quedarse un tiempo en "lugares de luz" como éste, compartiendo experiencias y juegos con otros niños, aprendiendo, y disfrutando..."

"¿Me estás diciendo que ahora mismo estamos en un "lugar de luz", en un centro de aprendizaje de almas... y que juegan no solo con mi hijo, sino con todos los demás niños de la guardería?", le pregunté, un poco asustado por mi cordura, puesto que a pesar de todo, la creía...

"Sí... Al menos en una decena de todas las ciudades del mundo, existen estos "lugares de luz", casi siempre en hospitales, otras en guarderías... y otras, en sitios que son las dos cosas a la vez... Recuerda que este hotel ha sido durante muchos años un hospital... Y aquí tenemos muchos niños perdidos... ¿Quieres verlos?"

No sé por qué... pero asentí... Y allí estaban, unas pequeñas criaturas de luz, como los niños mortales, pero brillantes... Y reconocí a Julián, que jugaba con una visitón espectral del tren de madera... Y a Marisa y a Julia, saltando a la comba... también estaba allí Pedro, encestando en la canasta... Allí me quedé un rato, saboreando el té de Agustina, fijándome en la manera que tenía mi hijo de reaccionar a las caricias de Matilde, una niña mayor...

"Son más de las siete, deberías irte a casa, que yo me quedaré un rato más, trabajando", me dijo...

Me levanté, muy relajado, y al despedirme, con Luis en mis brazos, los vi a todos ellos, incluso a Agustina, diciéndome "Adiós"...


miércoles, 25 de mayo de 2011

53. UNA VISITA ESPECIAL

A mediados de mayo, nos comunicaron que el principal accionista de la empresa, el señor Hatori Hanzo, estaba realizando una inspección por los hoteles de España (Madrid, Málaga, Marbella y Barcelona), para evaluar en nuestro caso si las estrategias que habíamos puesto en marcha hace casi seis meses estaban demostrando o o su efectividad. Incluso estando convencidos, por los datos y las cifras, de estar consiguiendo los objetivos, es decir, convertirnos en el hotel de referencia para todos aquellos acontecimientos importantes de tipo comercial o de negocios, como la "Feria del Automóvil", "Todo Boda 2000" o el "Congreso de nuevas tendencias en Medicina Deportiva y Dopaje"...

Pero de todas formas, la posibilidad de ver en persona a una persona capaz de crear un imperio económico desde la nada, con la ayuda de sus tres socios, y de mantener el control del mismo durante más de cuarenta años, a pesar de las Opas hostiles, no dejaba de ser un privilegio... Nuestra cita estaba fijada a las dos de la tarde, del jueves uno de junio de 2000. Dos limusinas Mercedes aparcaron en el acceso al Hotel, que habíamos mantenido despejado con unas vallas desde la una, y de ellas bajaron una decena de japoneses, todos ellos con el mismo traje de chaqueta, y una corbata que parecía exactamente igual... Se supone que uno de ellos era el señor Hanzo, y los demás, sus ayudantes, consejeros y, posiblemente, guardaespaldas.

Se produjo un momento de incómoda tensión, porque no existía mayor ofensa que no saludar a la persona adecuada... Todos ellos eran muy parecidos, al menos, para los ojos de un occidental, igual que nosotros les parecemos iguales, pero entonces recordé uno de los últimos detalles de Ayako Wada, nuestra directora de Marketing y principal asesora en la visita, me hizo memorizar la noche anterior: que el señor Hanzo llevaba siempre una flor de lis de oro en alguna parte de su indumentaria... No podía quedarme más tiempo parado, el director del Hotel me había convertido en el responsable de la reunión... Caminé los cuatro pasos más largos de toda mi vida, convencido de equivocarme, puesto que el señor mayor ligeramente calvo no parecía el dueño de un imperio... Y de repente, observé el brillo del oro en la montura de la gafa del segundo hombre a su izquierda: una diminuta flor de lis...

Rectifiqué pues mi rumbo, y le saludé con una reverencia llena de respeto, que Ayako me había obligado a repetir tantas veces los días anteriores, hasta generar un tremendo dolor en las lumbares, a una caballero de no más de cuarenta años, con el físico de un deportista consumado, y un corte de pelo casi al cero. Me enderecé, y le saludé, en español, pero con Ayako a mi izquierda, por si era necesario traducir la respuesta: "Señor Hanzo, es para mí un placer recibirle en el Hotel Imperial, en nombre de todo el equipo y de toda la dirección. Mi compañera, la señorita Ayako Wada, también estará a su disposición..."

Sin embargo, me respondió, en perfecto castellano: "Señor Ismael Rodríguez, no se preocupe, hablo con fluidez su idioma desde hace muchos años... De todas formas, es con ustedes dos con quienes deseo hablar a continuación, pues tengo entendido que son los mayores responsables de los cambios en el Hotel... Como sé que de momento no disponen de un "spa" para los clientes vip en el hotel, me he permitido reservar para nosotros el "Monte Olimpo". Pasaré a buscarles a los dos dentro de una hora y media, no olviden el bañador... pues tenemos muchas cosas de las que hablar..."

Y una vez dicho esto, nos saludó cordialmente, y se encaminó a su habitación, dejándonos a todos con la boca abierta, entre muchas reverencias, eso sí, y cordialidades varias... Lo que en el fondo importaba era que Ayako y yo disponíamos de una hora y media para la "Operación Olimpo"... es decir, para acercarnos al centro de belleza, y gestionar de inmediato un servicio de depilación lo más integral posible para mí.... y un repaso donde fuera necesario para ella... Porque recordé a tiempo que el señor Hanzo odiaba el vello corporal... Y allí nos metieron, en dos cabinas gemelas... Cuando empezaron con mis piernas, pedí algo para morder, y me dieron un par de rulos de goma espuma... Lloré como un niño, grité un poco... y comprendí a Yolanda cuando se quejaba de lo que dolía la cera caliente... Quedé "todo igual de liso que el culito de un bebé, mi arma", que dijo la sociópata torturadora... Pero no lo repito... al menos, estando consciente... Luego, nos fuimos de compras: un bañador elegante para mí, y un bikini negro para Ayako, a cargo del hotel...

Yo conocía el interés que los japoneses tenían por la limpieza, por tener el cuerpo en buena forma, y algunos conceptos del shintoísmo, pero tras aquella tarde en el salón de masajes y "spa", comprendí mejor su interés: un ambiente cómodo y relajado favorece las negociaciones... Entre los tres fuimos revisando la estrategia para el Hotel Imperial, y para el nuevo centro de Marbella, donde directamente instalaríamos nuestro propio "spa", al mismo tiempo que se valoraría la posibilidad de instalar una piscina cubierta con cristales correderos en una parte del jardín, aunque para ello fuera necesario renovar parte de las instalaciones de agua... También se decidió potenciar las relaciones con diversas instituciones mercantiles y económicas... aunque lo más importante fue sentirme apoyado por el grupo, que estuvieran satisfechos con la labor del equipo...

Después de las distintas piscinas y chorros de agua, nos dieron un excelente masaje relajante... y me sorprendí pensando en lo hermosa que era Ayako Wada, una hermosísima mujer, además de muy inteligente... pero que se encargaba de esconder su belleza con algunos trajes de chaqueta que no le sentaban demasiado bien... aunque supuse que se trataría de algo cultural... Otra cosa importante fue resolver el nombre del señor Hahori Hanzo: desde finales del siglo XIX había sido un título honorífico que se otorgaba a todos los "tai-pan" de la corporación... Aquella noche, cené con el señor Hanzo y algunos miembros de su equipo y del mío, en un restaurante típico malagueño, aunque nos retiramos pronto, puesto que a la mañana siguiente emprendería el viaje pronto, rumbo a Marbella... lo que no impidió que yo me despertara aún más pronto que él, para coger la moto y despedirnos adecuadamente...

Por cierto, Yolanda se pasó dos semanas enteras riéndose de mis quejas hasta que me crecieron de nuevo los pelos de las piernas... Pero no dejaba de tener su morbo el no saber qué pierna estabas tocando.



jueves, 19 de mayo de 2011

51. LA NOCHE DE LOS CLAVELES ROJOS

Es algo que no puedo evitar: la nochevieja me entristece, quizás porque me la paso haciendo balance de aquellos sueños que he podido cumplir, y de los que he tenido que olvidar... Por si fuera poco, mi parte negativa y pesimista no paraba de recordarme que 1999 había sido, pese a todo, uno de los mejores de toda mi vida, porque lo había pasado con Yolanda, y con nuestro hijo. Había grandes ausencias, como la de Clotilde y la mi abuelo Luis, mas pese a todo, habíamos sido felices, el Hotel estaba consiguiendo sus objetivos para atraer a los empresarios y a los organizadores de eventos... Y sin embargo, estábamos deseando todos comprobar si era buena la idea de organizar una cena muy exclusiva, con baile de máscaras, y cotillón... para facilitar un poco el que las personas sin pareja pudieran disfrutar también de la velada, en un ambiente exclusivo, y con el mayor nivel de calidad posible. El evento lo anunciamos por los medios habituales, pero también a través de Internet, de nuestra propia "web" y del "carapocha"... La acogida fue muy buena, y casi el setenta por ciento de las entradas se vendieron en la primera semana.

Además, ofrecimos la posibilidad de dormir en el hotel... Por supuesto, había que llevar una máscara, y aquellas personas que estuvieran buscando un romance, un ligue o una relación, tenían que llevar, además, un clavel rojo en alguna parte de su persona (pelo, ojal, bolsillo de la camisa)... La cena sería similar a la de Nochebuena, pero incluyendo un amplísimo rango de entremeses, que se servirían en los salones adyacentes, con música en directo, un concurso de baile, y otras actividades organizadas por animadores profesionales, para que los invitados se fueran conociendo. El ambiente era agradable, con las actividades conseguimos romper el hielo, y para la hora de la cena, ya se habían formado unas cuarenta parejas. Por supuesto, aquella noche no estaban autorizados los niños...  El menú era sencillo, sabroso, planteado como el de la mejor de las bodas: marisco, carne, pescado, ensaladas, dulces, pero ligero, puesto que el resto de la velada estaba diseñado para la diversión.

Toda la actividad tenía lugar en el salón principal, que en verdad era el anfiteatro, donde se habían desmontado los asientos, y una empresa especializada en grandes eventos se encargó de prestar el apoyo logístico (sillas, mesas, mantelería y cubertería), pero en los tres salones adyacentes se habían creado ambientes proclives a la conversación, a disfutar de la compañía de los otros... y a relajarse. Entre el final de la cena (el último servicio fue retirado a las diez y media)  y las campanadas, la atmósfera se fue caldeando lentamente. La pequeña orquesta que había amenizado la velada se retiró a las once de la noche, y en ese momento se apagaron unos segundos las luces (más de uno... y de una... se aprovechó de la ocasión), para comenzar una sesión de lo que algunos llamarían "deep techno trance" como nunca antes se había escuchado den Málaga, incluyendo temas "chill out"... Con aquellos acordes, los bajos, los tonos muy graves, empezó a crearse un ambiente mágico...

Quedaban escasos minutos para la medianoche cuando un pelotón de camareros repartió las uvas a todo el mundo, y comenzó la cuenta atrás... En la gran pantalla de la sala de conferencias, y fuimos parte de los diez millones y pico de españoles que las siguieron en la primera, con el incombustible Ramón García. No hubo "efecto 2000", ni se terminó el mundo, ni se cayeron los aviones o se volvieron locas las computadoras... No pasó nada digno de ser recordado, salvo la extraña sensación de vivir entre dos mundos... Hubo muchos besos entre perfectos desconocidos, muchos abrazos, apretones de manos y buenos propósitos... Por la especial ubicación de nuestro hotel, y las extraordinarias técnicas de aislamiento térmico y acústico empleadas, la fiesta se prolongó hasta la madrugada, aunque muchas parejas, nuevas o recién formadas, se retiraron a las habitaciones... mientras que otros aguantaron hasta las seis de la madrugada, cuando se despidió la música, con el más puro sonido del "Café del Mar"...

¿El balance económico del evento? Obtuvimos beneficios, más que suficientes, para compensar los gastos extras realizados en cuando a personal de barra, cocineros, camareros, seguridad, guardarropía. La ocupación de las habitaciones superó el setenta y seis por ciento (el año anterior apenas si llegó al , lo que no está mal para una iniciativa como la nuestra: algo que ya era tradición en Madrid, comenzó a implantarse en Málaga... Es cierto, surgieron muchas parejas, el "pack de bienvenida" que incluimos en todas las habitaciones dobles (un pequeño neceser de viaje, con dos cepillos de dientes, pasta y una caja pequeña de preservativos de marca, personalizados con una pegatina del hotel) fue bien recibido, y de manera excepcional se prolongó la salida de las habitaciones hasta las dos de la tarde... Yolanda y yo nos quedamos un poquito menos... Salimos del Hotel después de haber pasado la mitad de la noche en vela, y la otra, en el jacuzzi (teníamos una "junior suite") y celebrando, de la mejor manera, el comienzo del año... amándonos... y si es cierto que la forma en que empiezas el año es la misma que lo terminarás, nuestros pronósticos eran bastante buenos...

viernes, 6 de mayo de 2011

44. HISTORIA DEL HOTEL IMPERIAL

La situación en el Hotel Imperial estaba mejorando, las medidas propuestas por el equipo, incluso las más caras, como el cambio de la moqueta en los ascensores, y de las luces en las zonas comunes de cada planta, habían sido bien acogidas por clientes y empleados. A través de la Cámara de Comercio, solicité una previsión de los eventos de cierto calibre previstos para los próximos seis meses en la ciudad de Málaga... porque de momento no podíamos, como hotel urbano, sin piscina, pero con unos jardines de una calidad excepcional pero que no se estaban aprovechando, competir con el "falso glamour" y las luces de neón de Marbella. Sin embargo, disponíamos de un anfiteatro con una capacidad de quinientas plazas, que tampoco se aprovechaba... Recordemos que el Hotel Imperial estaba situado en lo que antaño fue el Palacio de los Duques de Medina Sierra, dos de sus fachadas daban a calles peatonales, y las otras dos, a los jardines.

Con sus cuatro plantas (zona abuhardillada y sótanos al margen) la extensión total era similar a la del Museo Lázaro Galdeano de Madrid. En su diseño original, los Duques de Medina Sierra incluyeron un pequeño teatro cubierto, ya que sus dos hijas mayores era consumadas pianistas... y como todos los ricos de alcurnia pero con algunos negocios turbios en las colonias, la ostentación y el boato eran la mejor forma de ganarse el respeto. Vinieron de Cuba en 1898, con una auténtica fortuna en perlas, maderas preciosas y oro; encargaron los planos a un arquitecto afrancesado, y desde el primer momento indicaron que importaba la calidad, el confort, ( al menos en las zonas nobles de la planta baja y la primera), además de proporcionar a los sirvientes la posibilidad de pasar desapercibidos... Se tardó dos años en culminar la obra, desde el pulido del escenario en el teatro, hasta la última de las tejas de pizarra... Con el optimismo del cambio de siglo, los Duques de Medina Sierra celebraron "una de las fiestas más memorables de los últimos veinte años", según afirmaba el típico cronista de sociedad... 

El edificio, más bien un palacio, permaneció incólume hasta el año 1933, cuando falleció sin descendencia y sin haber contraído matrimonio la última heredera, doña Mariana de Medina Sierra, y fue dejado en usufructo a una congregación de monjas, las Hermanas de la Caridad del Santo Nombre, para convertirlo en Hospital. Por supuesto, no era un centro de beneficencia, se puso en marcha como "un lugar de paz y armonía, en el que recuperar el sosiego..." La sala de música de la planta baja fue cerrada, se tabicaron algunos de los salones y dividieron, realizando una impresionante labor de fontanería, para dotar a cada una de las treinta habitaciones de la primera planta, y las cuarenta de la segunda, de un pequeño pero funcional cuarto de baño, con salas de hidroterapia y otros adelantos de la época en los extremos de la tercera planta, que también se utilizaba como alojamiento para los médicos y las enfermeras, mientras que la cuarta se destinaba a las Hermanas de la Caridad del Santo Nombre. Las obras duraron un año y medio, solo para adaptar y acondicionar las dos primeras plantas y las zonas utilizadas por médicos, Hermanas y pacientes, pero ni la tercera, ni la cuarta, y mucho menos las buhardillas o los sótanos, a los que se fueron relegando todas aquellas cosas que se consideraban "superfluas pero valiosas", como los retratos familiares, las colecciones de vestidos y tapices, los libros...

¿Para qué deseaban los Duques semejante Palacio, en el corazón de Málaga? Nadie sabe la respuesta, en su momento se especuló con la posibilidad de alojar bajo el mismo techo a toda la familia, puesto que don Baltasar, el primer Duque, era el menor de cuatro hermanos, y la intención era vivir todos juntos, con una planta para cada familia, y alojamiento suficiente para toda la familia. El cuatro de octubre de 1902, la familia entera se hizo a la mar en el barco alemán "Freya"... El barco, un gran buque de tres palos y considerado uno de los más seguros de la flota que realizaba el viaje hasta la Península, desapareció durante casi un mes, para ser localizado en las coordenadas N- 42º 18.435 - E-  2º 19.863, en pleno Triángulo de las Bermudas, sin el menor rastro de su tripulación, ni de sus pasajeros. Aquella tragedia afectó seriamente a los Duques de Medina Sierra, quienes se plantearon la culminación de la casa en la forma pactada, pero con los dos pisos superiores ejerciendo de panteón...

La Guerra Civil en Málaga duró poco más de siete meses, y culminó con el éxodo masivo en 1937 de más de cien mil personas, dispuestas a recorrer a pie los doscientos kilómetros, para alcanzar zonas republicanas. La caída de la ciudad tuvo un efecto trágico en la moral republicana, según reconocía el mismo Largo Caballero. ¿Y el antiguo caserón? Fue reconvertido en Hospital Militar, posteriormente lo abrieron a la población civil, y el año 1942 comenzó su andadura como Hospital General. En 1970 sus instalaciones se consideraron obsoletas, y se consideró incluso su derribo, para levantar instalaciones deportivas, mas el proyecto fue vetado una y otra vez por los conservacionistas. Se produjo un misterioso incendio en la planta baja en 1979, a todas luces provocado. En 1985, y un grupo de inversores de distinta procedencia, la mayor parte de Japón, aprovechando las facilidades otorgadas por el Ayuntamiento, adquirieron el edificio y los jardines, para convertirlo en el "Gran Hotel, que necesita Málaga"... si bien tuvieron la precaución de llevar a unos almacenes industriales el contenido de las buhardillas, áticos y sótanos. En 1993, tras unas obras complicadísimas por el carácter singular del edificio, se pudo inaugurar, con gran pompa y circunstancia...

decimonónica, reconstruyendo el interior para convertirlo en uno de los hoteles más importantes de la ciudad, con sus trescientas habitaciones, de las cuales cincuenta son junior suites. En lo referente a los espacios comunes, se han instalado zonas de reunión en las esquinas de cada piso que dan al jardín; y se ha recuperado el auditorio en su concepción original, en la planta baja, compartiendo el espacio con el comedor y la moderna cafetería. También se han dispuesto las habitaciones para los empleados en las buhardillas, pero con todas las comodidades. En cuanto a la escalera de mármol y sus forjados, se han conservado, y los ascensores magnéticos se han ubicado en los dos torreones posteriores, que daban acceso al servicio a todo el palacio. Las cocinas y dependencias anejas también se han mantenido en su lugar original.

El Hotel Imperial, por lo tanto, es un recuerdo de un pasado esplendoroso, pero también fue el primero de la corporación "Natori-Fujita" en la Costa del Sol. El nuevo rumbo de la empresa, y al mismo tiempo las nuevas necesidades y decisiones empresariales, implicaban la necesidad de una especialización en el campo de los congresos y exposiciones, ofreciendo unos servicios únicos, que no existían en Málaga...

Aquellos eran, por lo tanto, mis dominios, mi trabajo, mis respon-sabilidades, junto a los demás directivos implicados en el nuevo proyecto… Sin contar, por supuesto, con los inminentes cambios en la familia…

jueves, 5 de mayo de 2011

42. TIEMPO DE CAMBIOS.

Aquél veintitrés de marzo de 1999 fue  uno de los mejores días del año en el ámbito laboral, por la nueva oportunidad que se me ofrecía de retomar unos estudios que me apasionaban, y sobre todo, de poner en práctica nuevas estrategias... Por supuesto, no me he caído de un guindo, es decir, si me hacían responsable a mí del nuevo departamento, y debía reportar solamente al Director y ocasionalmente a los representantes de la cadena, eso implicaba que si me estrellaba con todo el equipo, si fracasaban mis propuestas o no lograba los resultados, era mi cabeza la que rodaría por el suelo... Menos mal que conservaba todos los apuntes y manuales de referencia, que uno de mis proyectos de fin de curso hablaba precisamente de las formas más adecuadas de implementar un cuestionario de satisfacción el personal, para medir su motivación dentro del grupo y sus reacciones frente a la política de la empresa...

Pero no nos engañemos, en esta vida, cuando emprendes una nueva aventura, es imposible conocer de antemano todas las respuestas: lo inteligente es tener el teléfono de la persona que las conoce, o que te puede ayudar a buscarlas... y eso es lo que hice... además de reunirme con las personas que mejor conocían el funcionamiento del Hotel Imperial: mis compañeros del departamento, el personal de limpieza, el de cocina, mantenimiento... Los mandos intermedios y superiores también eran de gran importancia, pero las reuniones con ellos las celebraría en privado: no olvidemos que para algunos de ellos, yo no era más que un "recepcionista con ínfulas de grandeza"... aunque tuve la gran suerte de contar con dos personas clave: los directores de Relaciones Públicas, y el de Marketing.

Al cabo de dos semanas, ya habíamos implantado unos canales y vínculos de comunicación entre los departamentos, y realizado un primer análisis de fortalezas y debilidades, incluyendo encuestas a pie de calle, y cuestionarios de satisfacción de los clientes, para intentar comprender las causas de la decreciente afluencia... ¿Los resultados? Sorprendentes: el público en general, que utilizaba menos que antes nuestra cafetería, se quejaba de que los churros y las porras solían estar tibios, la iluminación era demasiado fuerte, y los vasos de agua estaban tibios, además de considerar que los camareros vestían de forma en anticuada, sobre todo, las chaquetas. Todos estos problemas se solucionaron con un mínimo coste: instalando calentadores bajo la bandeja de los churros, cambiando las bombillas por otras de bajo coste, y poniendo un refrigerador especial para los vasos de agua y las jarras de cerveza (con publicidad de una prestigiosa marca) y prescindiendo de las chaquetas (posteriormente, se repartirían camisas nuevas, e manga corta en verano, y corbatas de pajarita).

Las quejas internas eran muy distintas: los clientes no soportaban el ambientador de las habitaciones, los vasos del lavabo solían estar rayados (baja calidad), el papel del retrete no era suave y, sobre todo, la moqueta de los acensores tenía un color horrible... y los asientos en las zonas comunes no eran lo bastante cómodos. Sobre el auditorio, todo eran críticas positivas, salvo una mejora de la acústica. Aquí, el desembolso sería mayor, pero afortunadamente, el hotel fue renovado en 1993...

Otro de los puntos fuertes del Hotel Imperial era su cocina: contábamos con un gran chef, invitamos a otro de la competencia más directa, y organizamos una degustación para clientes y público en general... ¿Por qué toda esta información? Solo para recordar que, pese a los problemas del mes de mayo, fueron unas semanas intensas y productivas, durante las cuales fui madurando profesionalmente, aprendí muchas cosas, recordé otras, escuché a los maestros (aunque fuera a costa de tragarme el orgullo y volver a hablar con aquella persona), y me fui consolidando como DirCom... Ahora se trataba de potenciar otros aspectos del hotel, y atraer más clientes, con un nuevo servicio: la organización integral de ferias y eventos, en estrecha colaboración con en Palacio de Ferias y Congresos, garantizando la disponibilidad de habitaciones de calidad, y trabajando en colaboración con otros hoteles...

Seguíamos viviendo en casa de los padres de Yolanda, mientras el embrazo progresaba de forma satisfactoria: no hubo más sustos, ni más hemorragias... Nos instalamos  en su habitación de soltera, porque la cama y el armario eran más grandes, y dejamos la habitación azul pitufo como improvisado despacho, mientras yo me planteaba seriamente la necesidad de mudarnos a un sitio más cómodo, puesto que el alquiler por mi estudio era demasiado alto para las prestaciones que ofrecía... Una vez más, mis suegros y un par de amigos me ayudaron en las pesquisas iniciales... y Julián repitió, de forma misteriosa, "todo llega en esta vida, para quien sabe esperar"...

Pero todo esto fue antes del quince de mayo...